CARLOS GARCÍA - PONTEVEDRA Cada día las nuevas tecnologías de la información, conocidas popularmente como TIC´s, ponen al alcance de los ciudadanos una miríada de herramientas de gran valor que nos facilitan tareas de la vida diaria. Hacer la compra a través del teléfono móvil o internet, así como comunicarnos con nuestros seres queridos en cualquier punto del planeta, es cada vez más sencillo gracias a los avances en materia tecnológica. No obstante, estas mismas herramientas son utilizadas por los delincuentes para cometer ilícitos penales (los ciberdelitos) como por ejemplo el robo de información sensible de los equipos que ocasionan daños en los sistemas informáticos o permiten llevar a cabo estafas al conocer nuestros datos de las tarjetas de crédito o de los servicios bancarios "online". La pornografía infantil o la pedofilia son otros de los ciberdelitos más habituales. Desde la Guardia Civil alertan de que los menores se convierten en uno de los objetivos preferidos de los ciberdelincuentes.
José Torres, responsable del Equipo de Investigación Tecnológica de la Comandancia de Pontevedra, explica que el pasado año las denuncias de usuarios víctimas de este tipo de ciberdelitos siguen al alza. Aunque todavía están pendientes de cerrar las estadísticas con la fiscal especialista en delitos informáticos de la provincia de Pontevedra, Marta García de la Concha, Torres avanza que se está detectando "que los delitos contra el patrimonio (principalmente estafas) y aquellos relativos a la intimidad y el acoso en la red están aumentando considerablemente".
En una era en la que las nuevas generaciones son auténticos "nativos digitales", frente a los adultos a los que podíamos denominar como "inmigrantes digitales"; los menores de edad conviven y utilizan a diario potentes herramientas tecnológicas con total destreza sin que los padres sean conscientes en muchas ocasiones de su potencial. También los pequeños que, pese a este amplio conocimiento de las nuevas tecnologías, en su ingenuidad están más expuestos que nunca a los engaños de los ciberdelincuentes.
Torres explica que cada vez son más frecuentes los distintos tipos de acoso que sufre el menor a través de la red, el denominado "grooming" o "cibergrooming". El responsable del Equipo de Investigación Tecnológica de la Comandancia indica que "al menos el 30% de los menores que utilizan internet han sufrido en alguna ocasión al menos una situación de acoso por parte de un adulto". Se trata de tentativas, no todas tienen que llegar a consumarse, en las que "el objetivo final del acosador es siempre el abuso sexual". Uno de los principales problemas es que se calcula que "tan solo un 7% llega a denunciar". Tras esta renuencia, un miedo, "que les quiten internet".
Los ataques contra la "intimidad y la privacidad del menor" se convierten, según Torres, en el principal peligro de la red para los más jóvenes. Por ello no es de extrañar que cada vez sea mayor el número de centros educativos pontevedreses que solicitan su presencia para abordar con los menores este problema. A través de estas charlas "les mostramos los peligros que pueden correr si no emplean estas herramientas de manera adecuada y con sentido común". "No se dan cuenta, pero por ejemplo las redes sociales son una fuente de información inagotable para el acosador: en ellas facilitan sin pudor su nombre, el centro en el que estudian, su número de teléfono, incluso sus fotografías..., de tal forma que quedan totalmente expuestos a ser identificados por el acosador...". En estas charlas los agentes observan como, pese a que muchas redes sociales impiden el registro a menores de 14 años, la práctica totalidad de los jóvenes menores de esta edad cuentan con perfiles activos. Simplemente tienen que mentir sobre su edad o son sus propios padres los que dan de alta las cuentas.
Charlas a niños y padres
Y es que la educación y concienciación por parte de los padres es parte fundamental para evitar el problema por lo que también imparten charlas orientadas a los progenitores a través de concellos o asociaciones de todo tipo. "Ahí descubrimos que en la mayoría de las ocasiones los padres desconocen cuales son las actividades que están realizando sus hijos a través de teléfonos móviles o los ordenadores", explica Torres. De hecho, se han dado casos de menores de 8 años de edad que sufrieron algún episodio de acoso cuando, sorprendentemente, se encontraban navegando solos. "La navegación conjunta supervisada por un adulto es uno de los mejores métodos de protección", dice José Torres, quien insiste en alertar a los menores de que no intimen con nadie por la red: "En internet nadie es quien dice ser".
Las charlas funcionan y este investigador de la Guardia Civil explica que la reacción de los jóvenes "es muy satisfactoria ya que se piensan dos veces las cosas cuando luego operan en internet, incluso te preguntan como eliminar sus perfiles de las redes sociales".
Los menores son también las principales víctimas de otro tipo de ciberdelito: la pornografía infantil. Este es uno de los principales campos de batalla del Equipo de Investigación Tecnológica de la Comandancia de Pontevedra. En octubre del pasado año presentaron el programa Vicus, desarrollado por esta unidad de la Guardia Civil y la Universidad de Vigo. "El Vicus permite detectar aquellos usuarios que se descargan e intercambian pornografía infantil en la red y desde su puesta en funcionamiento hasta hoy ya se han explotado más de 30 operaciones contra la pornografía infantil utilizando este sistema, con unos resultados fabulosos", explica Torres. En la actualidad, esta tecnología está implantada en la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil en Madrid que se encarga de dirigir y coordinar estas operaciones. Torres explica que "otros cuerpos policiales mostraron un gran interés en hacerse con esta herramienta" para combatir a las redes pederastas. Incluso los agentes del FBI americano quedaron sorprendidos por la capacidad de este programa con sello pontevedrés.
"Una de las características más destacables de este programa es que permite eliminar los falsos positivos", explica José Torres, es decir, descargas por error de contenidos de pornografía infantil. Con todo, la experiencia permite a este agente aseverar que en la mayor parte de las operaciones contra los pedófilos, las pruebas suelen ser contundentes: "A la hora de realizar el registro te das cuenta rápidamente si al sospechoso le gustan este tipo de cosas o solo fue un accidente puesto que tienen ingentes cantidades de archivos de pornografía infantil incluso clasificados por tramos de edades de las víctimas". Explica que su trabajo le ha obligado a observar escenas "realmente duras y violentas" entre el material decomisado. Señalan que las redes "P2P" siguen siendo el escenario preferido por los pedófilos y pederastas.