Fernández de Mesa, un hombre dialogante y conciliador al frente de la Guardia Civil

Si algo caracteriza, desde el punto de vista profesional, al nuevo director general de la Guardia Civil es su profundo conocimiento de los asuntos relacionados con la Defensa nacional, ámbito al que ha estado vinculado durante gran parte de su actividad política. De hecho, Arsenio Fernández de Mesa Díaz del Río, ferrolano de 56 años, casado y padre de tres hijos, ya a mediados de los 90 formó parte de la Comisión Mixta Congreso-Senado que estudió la plena profesionalización de las Fuerzas Armadas y, recientemente, como vicepresidente de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, ha participado en la elaboración de la nueva Ley de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.

Es cierto que su ámbito de especialización ha estado principalmente ligado a las Fuerzas Armadas, pero Fernández de Mesa también sabe lo que se traerá entre manos en la Dirección General de la Guardia Civil, y afronta con ilusión y responsabilidad esta nueva etapa de su carrera política. Una etapa que se prevé complicada en el Instituto Armado tras el anuncio del cese de la violencia llevado a cabo por la banda terrorista ETA el pasado mes de octubre. Pero el nuevo director general de la Benemérita tiene las cualidades idóneas para hacer frente a los retos que se le presentan en los meses venideros.

Arsenio Fernández de Mesa es un hombre dialogante y conciliador, con una gran capacidad para entender posturas no afines a sus ideas y, en el plano personal, un buen amigo de sus amigos. Precisamente esas cualidades, y la amistad que siempre le ha unido al presidente del Gobierno, han sido decisivas para que Mariano Rajoy haya pensado en él para el puesto que ocupará a partir del lunes, cuando tome posesión de su cargo en la sede del Ministerio del Interior.

Y es que, el nuevo director general de la Guardia Civil ha sido y es uno de los hombres de confianza del jefe del Ejecutivo, al que siempre apoyó, incluso en los peores momentos dentro del partido (cuando se ponía en duda la continuidad o no de Mariano Rajoy como líder del PP). Ambos son gallegos (al nuevo director general de la Benemérita su inequívoco acento le 'delata') y ya tuvieron que hacer frente, en 2002 y en su tierra natal, a la crisis del Prestige (Rajoy era entonces ministro del Interior y Fernández de Mesa delegado del Gobierno en Galicia).

El nuevo director general de la Guardia Civil comenzó sus primeros pasos en el mundo de la política en 1983 como concejal de El Ferrol, Ayuntamiento en el que además ejerció el cargo de primer teniente de alcalde y concejal de Seguridad (entre 1987 y 1990). Luego dio el salto a la Cámara Baja, en la que ha sido diputado desde 1991 hasta la actualidad, con el paréntesis que hubo entre 2000 y 2004, cuando fue nombrado delegado del Gobierno en Galicia por José María Aznar.

Es funcionario del Estado, inspector técnico de IMC, profesor del Instituto Internacional de Ciencias Políticas de la UNESCO, y diplomado en Altos Estudios Militares y en Altos Estudios de la Defensa por el CESEDEN (Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional). Además, en su haber de méritos cuenta con la Gran Cruz del Mérito Naval y la Cruz de Plata de la Real Liga Naval.