Un hombre muere tras ser apuñalado en Cangas y la Guardia Civil detiene al agresor

Andrés González, cubano de 44 años pero residente en Tirán, sufrió varias heridas en el aparcamiento de Rodeira

agresorG.M.P./D.G.P. - CANGAS Andrés González Otaño, de 44 años y vecino de Lazareto, en la parroquia moañesa de Tirán, aunque de nacionalidad cubana, falleció ayer en el centro de salud de Cangas, al que llegó poco antes de las ocho y media de la tarde con varias heridas provocadas, supuestamente, por arma blanca. La Guardia Civil detuvo poco después al presunto agresor, Genaro Solla, vecino de Bueu, que en el momento de la detención portaba un cuchillo con el que habría infligido las heridas a la víctima durante una pelea en el entorno del aparcamiento de la Casa da Cultura, que fue acordonada en busca de pruebas. Pasada la medianoche, la juez de guardia ordenó levantar el cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense, en Pontevedra, para realizarle la autopsia. El detenido fue reconocido por dos forenses en el centro de salud y devuelto al calabozo de Cangas, desde donde esta mañana pasará a disposición judicial.
Fue un particular quien recogió a la víctima cerca del lugar de los hechos €habitualmente frecuentado por personas con problemas de drogadicción y donde los vecinos refieren continuos "trapicheos" que denunciaron en varias ocasiones€, ensangrentado y pidiendo auxilio, y la trasladó en su propio vehículo hasta el centro de salud, donde llegó malherido pero consciente y en estado de ansiedad, aunque a priori las heridas no hacían presagiar el fatal desenlace. De hecho, se solicitó una ambulancia medicalizada para su posible traslado a un hospital vigués, que no llegó a producirse porque la víctima entró en parada respiratoria y fueron inútiles los intentos de reanimarlo. El hombre presentaba heridas en las manos, un hombro y la pierna izquierda, a la altura de la tibia.
Tras confirmarse el fallecimiento, varios familiares acudieron al centro médico. Entre ellos la pareja de la víctima, con quien, según varios vecinos, tenía un hijo de corta edad y otro de una relación anterior de la mujer. Asimismo, se registró un ir y venir de agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que salieron con una bolsa con ropa y efectos personales para su análisis. También se presentaron en el ambulatorio dos médicas forenses, como es preceptivo al tratarse de un supuesto caso de homicidio.
Fuentes próximas a la investigación apuntaron que Andrés González Otaño tenía antecedentes por homicidio frustrado en Canarias, donde vivió un tiempo, y fue condenado luego por tráfico de drogas. Además, estaba tramitando la obtención de la nacionalidad española, que estaba muy avanzada.