El Seprona ya ha descartado que las piezas de plástico localizadas en el Miño procedan de alguna de las depuradoras municipales de O Baixo Miño. De ahí que, según avanzaron fuentes de la Guardia Civil, se haya pedido la colaboración de la policía lusa para intentar localizar la posible fuga.
El insólito vertido que se detectó a mediados de febrero en el cauce del Miño se ha vuelto casi habitual en ríos y arenales. La ONG internacional Sufrider ya confirmó hace días la «invasión» de estos soportes utilizados en depuradoras de lecho móvil en arenales de la franja litoral vasco-francesa hasta Burdeos e incluso en el Sena. Las vertidas en el Miño, que podrían ser varios millones según los expertos en la materia, también se recogen ya en playas del norte luso. El comandante naval de Caminha, Mamede Alves, también confirmó la particular arribada en la ribera lusa de la foz del Miño o en la playa de Moledo donde, en minutos se puede recoger más de un centenar.
Su pequeño tamaño y el color blanquecino, casi transparente de los «carriers», hacen que puedan pasar desapercibidos a simple vista en la arena, pero no hay más que fijarse un poco y remover las capas superiores para que afloren. No hay duda sobre qué son pero nadie es capaz de explicar cómo pueden estar llegando a la vez y en tal cantidad a arenales tan distantes.
La pista se sitúa ahora en Portugal, donde parece que son más habituales este tipo de plantas de tratamiento, especialmente en urbanizaciones. Aún así las cuentas no salen. Hacen falta más de 18 millones para tratar 100 metros cúbicos de agua residual pero resulta difícil imaginar o localizar una depuradora de magnitud suficiente como para explicar la masiva llegada de soportes a puntos tan distantes y además en tiempos similares.
Adega, que se ha sumado a la ofensiva de Surfrider contra estos vertidos, también alerta de su potencial impacto. La asociación considera paradójico que «para tratar aguas se contaminen ríos y mares con estas piezas, que tardan decenas de años en degradarse y que, al ser ingeridas por peces, mamíferos o tortugas pueden causar graves daños».