El asalto a la Madama de Silgar este año sigue dando de que hablar. Si en conquistas anteriores reinaba el ambiente festivo, en esta ocasión, según versiones de vencedores y vencidos, hubo más que palabras y bromas.
De hecho, de acuerdo con testigos de ambos bandos -los invasores de Portonovo contra la resistencia de Sanxenxo- , poco antes de que las embarcaciones de la villa marinera alcanzaran la estatua más emblemática de la villa turística, la Guardia Civil del Mar incautó una serie de objetos ilegales.
Fuentes conocedoras del caso precisaron que entre el material decomisado por el instituto armado había tridentes, redes, barras, navajas y un lanzador de pelotas de tenis modificado para disparar patatas.
«Se iso era unha festa non é normal que algunha xente viñera encapuchada», señaló otra fuentes que estuvo presente en el asalto a la Madama de Silgar.
Ayer continuó, además, el cruce de acusaciones entre Portonovo y Sanxenxo. Desde ambas villas se denunciaron peleas, y varios de los vecinos que participaron en la batalla tuvieron que ser atendidos en el centro de salud de Baltar, así como a pie de la playa urbana de Silgar por personal sanitario.
Como consecuencia de los altercados, vecinos, turistas y empresarios locales reclaman un mayor control de este tipo de actividades que pueden acabar en desgracia, puesto que cada año que pasa la cita es «menos y menos festiva».
La batalla se incluye en el programa de fiesta de Portonovo, en el marco del día de la Festa do Can, aunque ningún colectivo se responsabiliza directamente de la organización del evento.
El malestar generado por lo acontecido resultó también en ataques a las Administraciones. En un blog de Internet, un usuario señala que el asalto se pudo prevenir tanto desde la Delegación del Gobierno como desde el Concello de Sanxenxo. Testigos afirmaron que se llegaron a lanzar dos bombas de agua.