Con un contundente «sí», el capitán que instruyó las diligencias que derivaron en el arresto de tres sospechosos de distribuir cocaína entre toxicómanos de Caldas, Cuntis, Silleda y A Estrada, aseguró ayer estar en condiciones de que los dos principales acusados se dedicaban a la venta de droga. Explicó que la investigación se inició a raíz de que tuviesen conocimiento de que un grupo de personas podrían estar dedicándose a estos menesteres, de tal forma que, cuando recabaron los indicios suficientes, solicitaron que se pinchase el teléfono de Juan José F.C.
A lo largo de los meses siguientes fueron controladas aproximadamente seis mil llamadas, de las que 850 o 900 «las puedo considerar, sin lugar a dudas, relacionadas con el tráfico».
En este marco, un segundo agente sostuvo que «aquello era un supermercado». En el transcurso de las pesquisas, este funcionario se hizo pasar por cliente del bar de Cuntis donde, supuestamente, se acordaban o coordinaban algunas transacciones. De esta experiencia salió convencido de que, durante los fines de semana, había noches que se podrían producir entre veinte y treinta ventas.
En cuanto a la participación de Juan José F.C. y Manuel P.C., el capitán del instituto armado precisó que mantenían una sociedad. De este modo, y siempre según su declaración, si el primero se quedaba sin mercancía, solía decir «yo no tengo, llama a Chiqui».
Este alias salió a relucir en la primera jornada del juicio. Fue en el momento en el que el fiscal preguntó a Manuel si le conocían como Chiqui. Desafiante, manifestó que «eso nadie me lo llama a la cara».
Intervención del magistrado
De nuevo, y al igual que el martes, una de las cuestiones sobre las que volvió a pivotar la vista oral fue en torno a las acusaciones que lanzaron los encausados sobre supuestas presiones por parte del instituto armado para que confesaran.
Tanto el capitán instructor de las diligencias como el resto de funcionarios negaron taxativamente esta posibilidad. Así, el primero no dudó en reafirmarse en que, en todo momento, se siguió la normativa y que los arrestados tuvieron asistencia letrada, además matizó que no se interpuso ninguna queja referida a que no fueran atendidos convenientemente. «Estaban tranquilos», incidió un agente.
Tal intensidad alcanzó este debate que el magistrado, visiblemente molesto, tuvo que intervenir para recordar «que yo sepa no hay ninguna denuncia contra la Guardia Civil. Están como testigos, no como acusados».
El fiscal mantuvo su petición de cuatro años para Juan José y Manuel, y de tres para la novia del primero de ello, Elsi. Las defensas volvieron a solicitar la absolución, si bien, en caso de condena, pidieron que se tuviera en cuenta su drogadicción.