La Guardia Civil ya ha interrogado al joven que fue identificado como supuesto autor de la patada que, el pasado 9 de noviembre, acabó con la vida de un pequeño perro en el centro de Bueu. Por lo pronto, y tras la toma de declaración al sospechoso, el instituto armado ha trasladado todas las diligencias abiertas a la autoridad judicial para que actúe en consecuencia.
En este punto, desde la Comandancia de la Guardia Civil reseñaron que es el juzgado el que tiene que intervenir. Por lo pronto, todo parece apuntar en la dirección de que, si aprecia que se ha cometido un ilícito penal, trasladará el caso a la Fiscalía de Pontevedra para que tome cartas en el asunto.
Tras conocer estos últimos compases de la investigación, el propietario del perro, que respondía al nombre de Pecas, reiteró que lo ocurrido hace ya más de una semana no puede quedar sin castigo.
La agresión
Con cierta emoción en su voz, recordó que, la tarde del 9 de noviembre, estaba paseando acompañado por sus dos mascotas cuando un tercer perro, de los denominados ratoneros, y mordió a Pecas. Con el pie, ya que llevaba las manos ocupadas, consiguió separarlos, instante en el que apareció el supuesto dueño de este último can, un joven que identificó como vecino de la parroquia de Aldán, en Cangas.
El denunciante, al parecer, le reprochó que llevase al animal sin correa, algo que, supuestamente, le valió que su interlocutor se encarase con él «diciéndole si estaba tonto, que le iba a dar una bofetada», según se refleja en la denuncia interpuesta ante la Guardia Civil.
El dueño de Pecas decidió seguir con su camino. Sin embargo, el ratonero volvió a la carga mordiendo al pequeño perro, de apenas siete kilos de peso y nueve años de edad. De nuevo, se tuvo que valer de los pies para separarlos.
Fue entonces cuando se produjo la agresión, cuando «el individuo reaccionó de modo violento, propinándole una patada al perro». Pecas se desplomó en plena calle. De nada sirvió que su dueño acudiese de inmediato a una clínica veterinaria.