Espectáculo de seguridad en Baiona

Cerca de cien agentes simulan operativos antiterroristas en calles y playa ante más de 5.000 personas

seguridadD.L./N.P. - BAIONA Ni especialistas cinematográficos ni actores de acción. El espectáculo de seguridad que más de cinco mil personas observaron ayer boquiabiertas en pleno centro de la localidad pontevedresa de Baiona era real y estaba protagonizado por guardias civiles españoles, gran parte de ellos del Grupo Rural de Seguridad (GRS) de Pontevedra. Cerca de cien efectivos de élite desplegaron ante el público varios simulacros de operativos especiales contra terrorismo y amenaza química. Todos ellos con sus figurantes, atrezzo y una demostración de las dotaciones tecnológicas por tierra, mar y aire del Instituto Armado.
Todo comenzó con una supuesta agresión a una personalidad pública, seguida de la rápida intervención de los escoltas, que se lo llevaron lejos del peligro mediante maniobras de conducción evasiva. Trompos y derrapes hicieron las delicias de los presentes, que aplaudieron una huida digna de la gran pantalla. Los presuntos autores del atentado frustrado dejaron en el lugar tres mochilas sospechosas, en las que un perro del Servicio Cinológico del Tedax de A Coruña localizó un explosivo. Un robot de la misma unidad lo desactivó al tiempo que los espectadores se tapaban los oídos.
La demostración se trasladó entonces a la playa de A Ribeira, donde un innovador radar había detectado la presencia de un grupo de traficantes de armas con intención de desembarcar. Así, el helicóptero Eurocopter 135 trajo a la zona a seis agentes especializados que se camuflaron tras rocas improvisadas para sorprender a los terroristas. Fue entonces cuando se produjo una persecución, en la que los criminales trataban de escapar a bordo de dos lanchas rápidas de las embarcaciones de la Guardia Civil, asistidas por la aeronave.
Una vez reducidos en tierra, uno de los detenidos arrojó un bote que despedía un gas sin identificar. Llegó el turno de los NRBQ (especialistas en amenazas nucleares, radiactivo, bacteriológicas y químicas) enfundados en monos y escafandras de aislamiento para descontaminar al delincuente. Por último, un grupo de asalto del GRS capturó a otros dos terroristas escondidos en una caseta. Para ello, tuvieron que explosionar la puerta bajo la atenta mirada de un francotirador.
El respetable comprobó la efectividad de los agentes, que se entrenan cada día para trasladarla a situaciones límite. Estas demostraciones prácticas completaron la teoría abordada en el XIII Curso Internacional de Verano de la Guardia Civil, que analiza el crimen organizado en elmundo y las formas de combatirlo y que se clausura hoy con la presencia del conselleiro Alfonso Rueda.