No hay indicios de criminalidad en el caso del fallecimiento del vigués cuyo cadáver fue localizado el miércoles pasado en el interior de un vehículo en llamas en el municipio pontevedrés de Baiona.
Fuentes de la investigación confirmaron ayer que se descarta la participación de terceras personas en los hechos, por lo que se mantiene la hipótesis inicial de que el hombre se habría quitado la vida utilizando para ello un líquido inflamable con el que incendió su propio coche.
La celeridad con la que actuó el equipo de emergencias, en el que participó la Guardia Civil, la Policía Local de Baiona y el Grumir de Nigrán, no pudo evitar la tragedia. Unos vecinos que en esos momentos estaban en un restaurante cercano, en la parroquia de Baredo, dieron la voz de alarma pasadas las cuatro de la tarde del miércoles. El equipo del Grumir se desplazó de inmediato, pero cuando consiguió sofocar las llamas el hombre ya había fallecido.
A través de la única matrícula del vehículo que no fue afectada se pudo localizar a la familia de la víctima, ya que cualquier identificación visual era imposible debido al alcance del fuego. El hombre fue trasladado a un centro vigués, en el que ayer se le practicó la autopsia.