Una «manifestación sindical en estado puro». Eso fue para Rubalcaba la concentración de policías y guardias civiles celebrada el pasado 18 en Madrid en la que se pidió la equiparación salarial. La Guardia Civil «tiene sus mecanismos disciplinarios» y se harán informes sobre los asistentes. El Gobierno aplica la ley y lo va a hacer «con la prudencia y la mesura» que le caracteriza. El ministro no fue más explícito en cuanto a las medidas que se tomarán contra quienes no se sometieron a la circular del director general de Policía y Guardia Civil, Francisco Velázquez -el PP pidió su dimisión si las sanciones con las que se amenazó a los agentes no se llevan a cabo, tras explicar que su grupo está en contra de dichas sanciones, igual que el resto de los diputados de la comisión-. Antes de llegar a expedientes sí o no, el ministro aireó el esfuerzo presupuestario de Interior para que policías y guardias civiles vivan mejor, el incremento de plantillas y la mejora de sus pagas, muy por encima de las subidas que han tenido otros funcionarios, «como un inspector de Hacienda o un diplomático». Recordó que hay dos acuerdos con la Policía y repasó algunos de sus pluses. No olvidó tampoco las mejoras del Instituto Armado -desde la eliminación del arresto hasta la planificación de servicios para las vacaciones- ni las reuniones en las que los sindicatos policiales no han cumplido, según Rubalcaba. Desde ahí, tendió la mano: «No nos va a costar nada sentarnos a la mesa porque nunca nos hemos levantado».